Albañiles inmigrantes

El sector de la construcción en España ha experimentado un cambio significativo en su mano de obra. El 52,6% de los peones de obra son extranjeros, mientras que el 48% de los albañiles también son de origen inmigrante. La construcción ha perdido 22.711 trabajadores españoles desde 2019, pero ha incorporado 238.451 nuevos ocupados extranjeros. La mano de obra foránea representa ya uno de cada tres trabajadores en este sector. La ventaja doméstica se ha reducido significativamente en categorías como la albañilería, donde la diferencia entre españoles y extranjeros se ha reducido a apenas 18.000 efectivos. La demanda de vivienda y la crisis nacional de vivienda han llevado a las empresas a buscar mano de obra inmigrante para cubrir la demanda. Además, la jubilación de trabajadores españoles y el desinterés de los jóvenes por esta rama han hecho que las empresas busquen personal en el extranjero. Algunas empresas han cruzado el Atlántico en busca de personal, como en el caso de Perú, donde la gente tiene experiencia en la construcción de edificios con hormigón. La realidad es que el sector de la construcción en España depende estructuralmente de la mano de obra inmigrante. Los empresarios de la construcción han recibido críticas en el pasado por contratar trabajadores inmigrantes, pero ahora su presencia es celebrada. La dependencia de la mano de obra inmigrante es tal que las empresas están dispuestas a cruzar océanos en busca de personal. En Asturias, la demanda turística y residencial se ha multiplicado, y las empresas han tenido que buscar mano de obra en el extranjero para cubrir la demanda. Una empresa de encofrado con sede en Asturias ha decidido buscar personal en Perú después de ver un reportaje en la televisión sobre la experiencia de los trabajadores peruanos en la construcción de edificios con hormigón. La empresa ha reconocido que no hay relevo para los trabajadores que se jubilan, y que la mano de obra inmigrante es necesaria para cubrir la demanda.