Tim Burton critica a Disney por abandonar la animación tradicional y el exceso de ordenadores

Tim Burton ha señalado que “es ridículo cómo han olvidado que la razón principal por la que los ordenadores son la solución es que Pixar hace buenas películas”, y ha criticado la confianza excesiva en la tecnología frente a los artistas. Sus palabras surgieron al comentar el cierre de la división de animación tradicional de Disney, un movimiento que, según él, asusta al futuro de la animación dibujada. Burton, conocido por obras como *La novia cadáver* (2005) y *Frankenweenie* (2012), ha defendido el stop‑motion y la animación a mano. Tras una breve etapa en Disney, donde trabajó en proyectos como *Tod y Toby* (1981) y *Tarón y el caldero mágico* (1985) sin que sus bocetos llegaran a la pantalla, el realizador continuó explorando la técnica del stop‑motion, inspirándose en los efectos de Ray Harryhausen y en su propia pasión por el dibujo desde la infancia. Desde finales de los años 80, Burton se consolidó como una figura influyente en Hollywood, destacándose por un estilo visual gótico y por historias que abrazan lo grotesco y lo oscuro. Películas como *Eduardo Manostijeras* (1990), *Sleepy Hollow* (1999) y *Big Fish* (2003) le valieron un amplio reconocimiento. A pesar de su éxito, el director ha mantenido una postura crítica frente a la sustitución de la animación tradicional por la digital, considerándola “uno de los movimientos en falso que más ha acusado la industria”. Para Burton, el predominio de la animación computarizada margina a los artistas y limita la diversidad estética del cine. Su advertencia de que “pronto, alguien hará una película de animación dibujada, será hermosa y conectará con la gente, y todos dirán: ‘¡Tenemos que hacerla!’” refleja su confianza en que el público seguirá valorando la artesanía manual.