El director David Robert Mitchell habla de la fantasía jurásica de ‘El final de Oak Street’

David Robert Mitchell, quien dirige y escribe ‘El final de Oak Street’, explicó en una entrevista en julio que la película nace de un miedo infantil a que sus padres se divorciaran, un temor que lo llevaba a imaginar que su barrio se transformara en un territorio invadido por extraterrestres y monstruos. El film se sitúa en una típica zona residencial estadounidense de 1986, pero la trama lo traslada a un coto de caza poblado por dinosaurios y criaturas jurásicas, sin buscar ofrecer respuestas lógicas, sino provocar desconcierto y unión entre los protagonistas. El director, nacido en Clawson, Michigan, en 1974, manifestó su afición por las películas con dinosaurios y recordó que uno de sus títulos favoritos, ‘El valle de Gwangi’, se rodó en Cuenca, España. Señaló que su obra siempre ha girado alrededor de la irrupción de lo imposible en lo cotidiano, citando ejemplos como ‘It Follows’ (2014) y ‘Lo que esconde Silver Lake’ (2018). En ‘El final de Oak Street’ la imposibilidad se extiende a una tercera guerra mundial nuclear y a una invasión extraterrestre, todo dentro de la calle Oak, que según Mitchell “esconde la magia del cine, la capacidad para sorprendernos, su magia”. Mitchell remarcó que la película busca recuperar la inocencia del entretenimiento sin caer en lo infantil, apuntando a que las mejores cintas de ciencia ficción y aventura apelan al sentido de la maravilla desde una óptica adulta. Además, destacó que la producción cuenta con la participación de Industrial Light & Magic, los mismos creadores de los efectos especiales de ‘Parque Jurásico’, lo que refuerza el vínculo con el legado spielbergiano. El año 1986 fue elegido para capturar el “look y el espíritu” de las producciones de Amblin, la productora de Spielberg. Mitchell recordó influencias de la infancia como ‘El mundo perdido’ de Irwin Allen, la serie ‘La dimensión desconocida’, ‘Land of The Lost’ y los tebeos de Richard Corben y Bruce Jones, donde los protagonistas son transportados a la era jurásica por experimentos secretos. Con todo ello, el director pretende que la película, más allá de su ambientación fantástica, celebre la gran aventura humana de una familia normal que, de repente, se enfrenta a lo inexplicable.