Christian Bale confiesa que al llegar a Los Ángeles sólo pensaba en volver a Inglaterra

El actor británico Christian Bale reveló en una entrevista para E! News que, al mudarse a Los Ángeles tras el divorcio de sus padres, pasó un tiempo odiando el país antes de empezar a apreciarlo. “Lo que pasó fue que lo odié durante uno o dos años. Realmente lo hice. Yo venía de una cultura en la que se iba a muchos sitios caminando. Aquí no podía hacerlo, porque siempre tengo que subir a un coche. Yo antes iba a casa de la gente sin llamar antes. Simplemente iba, tocaba la puerta y decía: ‘Ey, ¿qué pasa amigo? Solo vengo a pasar el rato’. Porque eso es lo que se hace en Inglaterra, simplemente tocas a la puerta y alguien te recibe diciendo: ‘Entra y prepárate una taza de té. Estaré contigo en media hora’. Cuando llegué aquí era como si hubieras asesinado a alguien. Me miraban como si fuera un loco. Tienes que llamar antes. Aprendí las tradiciones y la cultura, y poco a poco vas conociendo cómo se respira en este lugar. Aprendes a amarlo o a odiarlo. Pero, si soy sincero, al principio lo único en lo que pensaba era en volver a Inglaterra. Pero luego, gradualmente, Los Ángeles comenzó a gustarme”. Bale comenzó su carrera durante su adolescencia y protagonizó algunos títulos emblemáticos. No obstante, el actor fue realizando un viraje hacia su etapa más adulta que culminó con su legendaria interpretación en ‘American Psycho’, que más tarde fue completada con otros clásicos como su emblemática actuación en ‘The Fighter’, por el que consiguió su único Oscar en la categoría de Mejor actor de reparto. La mudanza a Los Ángeles ocurrió cuando tenía diecisiete años, después del divorcio de sus padres, y marcó el inicio de su trayectoria en Hollywood. La entrevista muestra cómo la adaptación cultural influyó en la vida personal de Bale, quien admitió haber sentido rechazo durante los primeros años en la capital californiana. Con el tiempo, sin embargo, el actor señaló que “poco a poco vas conociendo cómo se respira en este lugar” y que “aprendes a amarlo o a odiarlo”. La evolución de su percepción sugiere que, pese a la resistencia inicial, la ciudad acabó gustándole, convirtiéndose en el escenario donde desarrolló gran parte de su obra cinematográfica. Esta confesión subraya la complejidad de la transición de un actor británico criado en Inglaterra a la vida en los Estados Unidos, y cómo la adaptación a costumbres cotidianas puede influir en la decisión de permanecer o regresar a la tierra de origen.