Ethan Hawke recuerda sus inicios y rinde homenaje a sus maestros en Venecia

En el Festival de Venecia, el actor, director y productor Ethan Hawke entregó el León de Oro de Honor a Peter Weir y, antes de la ceremonia, ofreció una clase magistral sobre su propia trayectoria. El encuentro, conducido por el periodista Emanuele Rauco, sirvió de espacio para que Hawke repasara momentos clave de su carrera, desde *El club de los poetas muertos* hasta *Sinister*. Durante la charla, Hawke relató cómo, cuando proyectó *El club de los poetas muertos* en una calle de Venecia, describió la experiencia como “un hechizo sobre el público” y una “sensación increíble y difícil de explicar”. Señaló la presencia del equipo y el efecto colectivo del sueño compartido, comparándolo con la intensidad de “drogarte” y la sensación de desaparecer dentro de un todo. El actor también recordó a sus influencias formativas. Declaró que Joe Dante le enseñó a no distinguir entre arte elevado y popular, citando su pasión por cómics, Bergman y novelas pulp, y describiendo cómo Dante explicaba una película de terror como metáfora de la guerra de Vietnam. Hawke describió a Peter Weir como “un hombre muy espiritual”, con un “ethos” excitante para ver el universo, mientras que Dante le transmitió una “joie de vivre” que marcó su visión del cine. Finalmente, Hawke rindió tributo a Richard Linklater, a quien llamó “el primer gran artista de mi generación y un amigo”. Destacó que Linklater no busca la grandeza, sino explorar el medio y la relación entre cine y tiempo, citando los doce años dedicados a *Boyhood* y la reflexión sobre la nostalgia que surge al congelar momentos en fotografía. Estas confesiones revelan la visión de Hawke sobre la industria: la actuación permite “desaparecer, dejar de ser tú y convertirte en parte de un río”, mientras que el cine sigue siendo una forma de imaginar colectivamente y de explorar la continuidad del tiempo. El testimonio del actor ofrece una mirada íntima a los valores que han guiado su carrera y a la influencia de figuras como Weir, Dante y Linklater en su concepción del arte cinematográfico.