Penélope Cruz narra el susto del aneurisma durante el rodaje de “La bola negra”

Por Redacción ChatAmigos·
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Penélope Cruz reveló en el Festival de Cannes que, mientras se preparaba para una escena musical de “La bola negra”, recibió una llamada de un doctor que le comunicó la sospecha de un aneurisma cerebral. La actriz, que interpretaba a la cupletista Nené Romero, decidió continuar con el rodaje y sólo informó al equipo al día siguiente. El llamado llegó justo cuando Cruz se estaba colocando la peluca para una de las secuencias más ambiciosas de la película, que combina bailarines, soldados y una coreografía de varias horas de preparación. “Me dijeron que la prueba del otro día… creo que tienes un aneurisma”, recordó la actriz, añadiendo que al principio pensó que era una broma. Tras preguntar si podía seguir haciendo cardio, bailar y cantar durante las siguientes doce horas, el médico le dio el visto bueno y ella optó por no comunicar nada al resto del equipo hasta el viernes. “La bola negra”, la nueva producción de los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, ganó el premio a Mejor Dirección en Cannes y obtuvo una de las ovaciones más largas del certamen. Inspirada libremente en un texto inacabado de Federico García Lorca y en la pieza teatral “La piedra oscura” de Alberto Coneboro, la cinta entrelaza los años 1932, 1937 y 2017 para abordar deseo, memoria histórica e identidad queer en España. La película ya se ha colado entre las 25 más taquilleras de la historia del cine español y cuenta con una de las intervenciones más icónicas de Cruz, cuyo número musical ha sido descrito como uno de los momentos más poderosos del film. El relato de Cruz, escuchado desde la primera fila por Calvo y Ambrossi, ilustra la intensidad del proceso creativo que los Javis describen como la obra más grande y compleja de su carrera. Tras el éxito de “La Mesías”, los directores han apostado por un proyecto visualmente más ambicioso, con ecos de melodrama clásico, musical y fantasía queer, y han defendido la necesidad de contar historias LGTBIQ+ con presupuestos y dimensiones habituales en el cine tradicional. “La bola negra” llegará a los cines españoles el próximo 2 de octubre, consolidándose como uno de los títulos más comentados del año.

Contexto y análisis

El episodio que Penélope Cruz ha compartido en Cannes se inscribe dentro de la larga tradición de los rodajes de alto riesgo que, a veces, se convierten en parte de la leyenda de una película. En la historia del cine español, episodios de salud delicada durante la filmación—desde los problemas cardíacos de Antonio Banderas en *La piel que habito* hasta la crisis respiratoria de Maribel Verdú en *El día de la bestia*—han quedado grabados como testimonios de la exigencia física que ciertas obras exigen a sus intérpretes. En el caso de *La bola negra*, la escena que Cruz describe no es una mera secuencia musical; forma el eje de una coreografía que combina danza, vestuario militar y una puesta en escena de varias horas, un desafío comparable con los números de *Chicago* o *Moulin Rouge!* en la pantalla grande. La decisión de la actriz de seguir trabajando, con la autorización de un médico, refleja tanto la presión implícita de un proyecto que ya había cosechado el premio a Mejor Dirección en Cannes como la cultura de compromiso que rodea a los “Javis”, cuyas obras anteriores—*La Mesías* y *La llamada*—han sido marcadas por un ritmo de producción intenso y una estética de espectáculo. El impacto del susto médico trasciende lo personal. La película, que entrelaza tres momentos históricos (1932, 1937 y 2017) para explorar deseo, memoria y queeridad, ya se sitúa entre las 25 más taquilleras del cine español y su número musical protagonizado por Cruz ha sido señalado como uno de los momentos cumbre del film. La revelación de la actriz añade una capa de dramatismo que, aunque ajena a la trama, refuerza la percepción de *La bola negra* como una obra de gran ambición y riesgo creativo. Para el público, el relato humaniza a la estrella y subraya la exigencia física que implica interpretar a Nené Romero, una cupletista cuya energía escénica se ha convertido en un referente de la identidad queer en la pantalla. En la industria, la historia puede servir de recordatorio a los productores y directores sobre la necesidad de protocolos médicos más rigurosos en rodajes que demandan esfuerzo físico extremo, sin que ello disminuya la admiración por la entrega artística que ha llevado a la película a la cúspide del reconocimiento internacional.

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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