De la Fuente, el “bodeguero” del fútbol que cría selecciones como Rioja

Luis de la Fuente, seleccionador de España, nació en Haro, rodeado de viñedos y bodegas. Su madre, “la Berti”, dirigió durante años la Mercería Sol, negocio que luego pasó a su hermana Ana y se transformó en una boutique. Esa proximidad a la tierra del tempranillo marcó su visión del fútbol, que compara con la crianza de un buen vino: equilibrio, audacia e intuición. En sus decisiones, como la convocatoria de jugadores que regresaban de largas lesiones —Rodri, Mikel Merino y Nico Williams entre ellos— actúa como un bodeguero que espera el punto exacto de madurez antes de abrir la botella. La intuición le permitió incluir a esos futbolistas justo cuando el “vino” (el equipo) alcanzó su máximo rendimiento. De la Fuente también destaca la noción de familia al referirse a sus jugadores. El documento subraya que su criterio no se deja arrastrar por lazos emocionales: la suplencia de Pedri en partidos clave fue tomada “desde el sentido de la justicia”. Así, la analogía con el Rioja persiste: la excelencia no depende solo de la tradición, sino de la combinación de conocimiento de la tierra y la voluntad de innovar. Desde su infancia en el triángulo formado por Haro, Briones y Laguardia, Luis de la Fuente ha guiado a generaciones de jugadores en categorías inferiores, “dirigiendo” su desarrollo como quien cuida la crianza de una cosecha. El estilo que describe el material —un vino rojo intenso, equilibrado, con notas de madera y fruta— se refleja en la forma en que el entrenador combina la solidez de Rodri con la frescura de Ferran Torres.