Mel Brooks y Cary Grant: la anécdota de la frase “Dile que no estoy”

Mel Brooks recordó en varias ocasiones cómo terminó su breve amistad con Cary Grant, el legendario actor de ‘Con la muerte en los talones’ (1959). Después de una semana de almuerzos juntos, el viernes el teléfono volvió a sonar y, al contestar, Brooks escuchó la voz de Grant diciendo “Hola, ¿está Mel Brooks?”. La respuesta del humorista quedó inmortalizada: “¡Si es Cary Grant, dile que no estoy!”. El origen de la relación data de un encuentro casual en los estudios, donde Grant confesó ser admirador del trabajo de Brooks. Durante varios días, ambos compartieron la cafetería del set, y Brooks se mostró orgulloso de haber sentado a la estrella de Hollywood en la misma mesa. La charla se volvió monótona, generando incomodidad en el comediante, y la frase final marcó el cierre de esa breve amistad. Mel Brooks nació y creció en Williamsburg, Brooklyn, en una familia de inmigrantes judíos y recibió clases de batería de un joven Buddy Rich. Tras servir como detector de minas en la Segunda Guerra Mundial, desarrolló su faceta cómica imitándose en la radio del ejército. De vuelta en la ciudad, tocó batería y piano en clubes nocturnos antes de sustituir a un humorista enfermo, lo que le abrió la puerta a la comedia. Su carisma le llevó a trabajar como guionista de sketches, donde conoció a Carl Reiner, con quien formó una asociación que catapultó su carrera a finales de los años 50. La colaboración con Reiner dio lugar al sketch ‘El hombre de los 2.000 años’ y al traslado a Hollywood, donde Brooks lanzó un álbum de comedia y se hizo habitual en radio y televisión. En 1963 colaboró en el cortometraje de animación ‘El crítico’, obra que ganó el Oscar al Mejor cortometraje de animación. El salto definitivo llegó con ‘Los productores’ (1967), que le valió el Oscar al Mejor guion original, y siguió con clásicos como ‘El jovencito Frankenstein’ (1974) y ‘La loca historia de las galaxias’ (1987). En 2024 recibió el Premio Oscar Honorífico a los 97 años. La anécdota con Grant muestra cómo Brooks, a lo largo de su extensa carrera, se codeó con figuras como Errol Flynn y vivió momentos que pasaron a la historia del entretenimiento. La frase “Dile que no estoy” sigue siendo un ejemplo de su ingenio y de la naturaleza efímera de algunas amistades en el cine.