La película “La última ronda en Venecia” arrasa con ocho David di Donatello

Francesco Sossai, de 36 años, se llevó la mayor parte de los premios en la última edición de los David di Donatello, el equivalente italiano a los Goya. La cinta “La última ronda en Venecia” obtuvo ocho galardones, entre los que destacan Mejor Película, Dirección, Guion y Actor Protagonista. El director, nacido en Feltre, en los Dolomitas vénetos, debutó con “Altri Cannibali” (2021) y alcanzó reconocimiento internacional con el cortometraje “Il compleanno di Enrico”, presentado en Cannes en 2023. Sin embargo, es su segundo largometraje el que le ha consagrado como una de las figuras más visibles de la temporada cinematográfica italiana. Según sus propias palabras, la obra nació tras una noche de invierno en la que, después de emborracharse en Venecia con un amigo, surgió la idea que culminó en la película. Ese encuentro también dio lugar al personaje de Giulio, inspirado en un estudiante de arquitectura del IUAV que conocieron aquel día. El reparto incluye a Filippo Scotti, conocido por “Fue la mano de Dios”, como Giulio; a Sergio Romano y al músico debutante Pierpaolo Capovilla, que interpretan a dos cincuentones en busca de “la última copa”. Sossai describe su proceso de casting como “enamorarse” de los actores antes de decidirse. La película, presentada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2025, ha sido comparada con el universo de Jim Jarmusch y Aki Kaurismäki por sus personajes errantes y su humor seco. El director reconoce esas influencias pero las filtra a través de la tradición de la comedia italiana y del paisaje humano del Véneto, citando a Marco Ferreri, Elio Petri y Francesco Rosi como referentes más cercanos. “Durante seis años recorrí las llanuras y los bares del Véneto, recopilando cientos de pequeñas escenas que después reorganicé como si fueran las piezas de un mapa”, explica Sossai. Esa metodología convierte a la obra en una road‑movie etílica cuyo motor es el azar. El director cita a Pier Paolo Pasolini para describir su intención de abrazar “la escandalosa fuerza revolucionaria del pasado” y revelar el alma de una región que, según él, se ha transformado en “un cementerio muy rico”.