Denzel Washington defiende la cultura afroamericana en la dirección de Fences

En una entrevista en diciembre de 2016 en la emisora SiriusXM, Denzel Washington explicó que la diferencia cultural entre cineastas no se reduce al color de la piel. El actor, ganador de dos Oscar, subrayó que “la diferencia cultural no es simplemente el color de tu piel” al responder a la pregunta de por qué la película Fences debe ser dirigida por un afroamericano. Washington recordó que su carrera comenzó a finales de los años setenta y que, tras papeles memorables como el sargento Alonzo Harris en Training Day (2001), obtuvo su segundo Oscar, esta vez como Mejor actor principal. Además de su trayectoria frente a la cámara, el actor amplió su repertorio dirigiendo cintas como Antwone Fisher (2002) y El gran debate (2007). Sin embargo, fue Fences (2016) la que alcanzó mayor reconocimiento, ambientada en los años cincuenta y centrada en la lucha de un padre afroamericano por mantener a su familia frente a prejuicios raciales. En la entrevista, Washington comparó su visión con la de directores blancos como Steven Spielberg y Martin Scorsese, señalando que ambos podrían haber dirigido obras como La lista de Schindler o Uno de los nuestros, pero que la cultura propia del cineasta influye en la forma de contar la historia. “Sabemos lo que se siente cuando un peine caliente toca tu pelo un domingo por la mañana. Cómo huele. Esa es la diferencia cultural”, afirmó el actor, resaltando la importancia de la experiencia vivida más allá de la raza. El discurso de Washington se inscribe dentro de una carrera que, desde su primer Oscar por Tiempos de gloria (1989), ha consolidado su posición como uno de los actores negros más prestigiosos del séptimo arte. Su defensa de la representación cultural en la dirección refuerza la idea de que la autenticidad de la visión del director puede aportar matices únicos a la narrativa, particularmente cuando el elenco está compuesto fundamentalmente por intérpretes afroamericanos.