Lisa Kudrow confesó que le dijeron que no era “guapísima” y que eso le cerró puertas en sitcoms

Lisa Kudrow recordó en una entrevista que, cuando comenzaba su carrera, los agentes le informaron que su aspecto "no era guapísimo" y que, por eso, le sería muy difícil protagonizar una comedia de situación. La actriz explicó que en Hollywood se buscaba "muy guapa y atractiva, y no muy graciosa", con la excepción de Shelley Long en *Cheers*. En la misma conversación, Kudrow relató que, antes de aceptar el papel de Phoebe Buffay, intentó que sus representantes la propusieran para el personaje de Rachel Green. Según sus propias palabras, pidió interpretar a una "princesa judía estadounidense" y los agentes, tras consultar a los creadores, le respondieron que "les fue muy difícil encontrar a Phoebe". Esa respuesta, según Kudrow, fue una forma sutil de decirle que no sería el interés romántico de la serie. El rechazo inicial a su imagen la llevó, sin que ella lo planeara, a encajar con Phoebe, el personaje más excéntrico e imprevisible de los seis protagonistas de *Friends*. La serie se emitió entre 1994 y 2004 y convirtió a Kudrow en una de las caras más reconocibles de la televisión de los noventa, llegando a ganar un Emmy por su interpretación. A pesar del éxito, la actriz admitió recientemente que, durante la emisión de la serie, se sentía la integrante menos valorada del reparto. En otra entrevista recordó que dentro de su propia agencia la describían como "el sexto amigo" y que "no había ninguna visión para mí, ni expectativas sobre el tipo de carrera que podría tener". La falta de encaje con el molde de belleza de Hollywood pudo abrir la puerta a papeles más originales y memorables para Kudrow. En Phoebe encontró una figura que desbordó los límites de la protagonista romántica y la consolidó como una de las comedias más queridas de la historia.