El calor secuestra la sangre y provoca lipotimia veranega

Por Isabel Vega·Redacción ChatAmigos·
Young woman in casual attire lying on cobblestone pavement, smiling and relaxed.
Foto: Andrea Piacquadio / Pexels

En el verano de 2025, las olas de calor fueron responsables de 3 832 fallecimientos en España, superando a los muertos en accidentes de tráfico. El síntoma más frecuente es la lipotimia, un desmayo breve que aparece de forma inesperada bajo el sol.

La Sociedad Europea de Cardiología define el síncope como una pérdida transitoria de consciencia causada por una disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral. Cuando la temperatura ambiente sube, el cuerpo dilata los vasos periféricos para disipar calor; esa vasodilatación reduce la presión arterial y favorece la acumulación de sangre en las piernas. Si la persona permanece de pie y deshidratada, el corazón no logra impulsar suficiente sangre hacia el cerebro, que queda privado de oxígeno y desencadena el desmayo. La posición horizontal al colapsar elimina la gravedad, restablece el flujo y recupera la consciencia en segundos. Los mayores de 65 años corren un riesgo mayor porque el envejecimiento atenúa el reflejo de la sed y ralentiza la respuesta vasomotora, lo que facilita la deshidratación sin molestia aparente. Además, comidas copiosas desvían sangre al aparato digestivo, estrechando aún más el margen de suministro cerebral.

En medicina se diferencian tres cuadros relacionados con el calor. El síncope por calor es la forma más leve: el “secuestro” de sangre en las extremidades provoca un desmayo breve sin secuelas si no hay traumatismo. El agotamiento por calor implica pérdida significativa de líquidos, generando debilidad extrema, náuseas y sudoración, pero sin daño neurológico grave. El golpe de calor es la urgencia vital; la temperatura corporal supera los 40 °C, aparecen delirios, convulsiones y riesgo de coma. La frecuencia de estos episodios ha aumentado con la intensificación de las olas térmicas, un fenómeno ligado al cambio climático que afecta a la vida cotidiana de millones de españoles.

Ante estos datos, la prevención pasa a ser una prioridad ciudadana y sanitaria. Mantener una hidratación constante, incluso sin sentir sed, resulta esencial para los grupos de riesgo. Evitar la exposición al sol entre las 12 y las 17 h, así como optar por comidas ligeras, reduce la carga sobre el sistema circulatorio. Las administraciones locales podrían instalar más áreas de sombra y puntos de agua en espacios públicos, mientras que los organizadores de eventos al aire libre deberían programar descansos frecuentes. Si la población adopta estas medidas, disminuirá la presión sobre los servicios de urgencias y se salvarán vidas que

Contexto y análisis

Durante el verano de 2025 España registró 3 832 fallecimientos atribuidos a las olas de calor, una cifra que superó la mortalidad por accidentes de tráfico y que sitúa al calor como una de las principales causas de muerte estacional. Este aumento no es aislado; la frecuencia y la intensidad de los episodios térmicos han ido en paralelo con la progresiva elevación de las temperaturas medias en la península, un fenómeno ya documentado por el Observatorio Estatal de Cambio Climático. La Sociedad Europea de Cardiología explica que la vasodilatación periférica, necesaria para disipar el exceso de calor, reduce la presión arterial y favorece la acumulación de sangre en las extremidades, lo que, en presencia de deshidratación, puede desencadenar una lipotimia. El riesgo se concentra en la población mayor de 65 años, cuya capacidad para percibir la sed y regular la respuesta vascular está disminuida, y en situaciones donde la ingesta de alimentos copiosos desvía el

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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