Europa rechaza la norma de la UE para unificar el ancho de vía ferroviaria

El Ministerio de Transportes ha contestado de forma rotunda a la propuesta de la Comisión Europea de convertir todas las vías españolas al ancho estándar de 1,435 mm. La respuesta, emitida en julio de 2026, es un “no” categórico, fundamentado en la imposibilidad económica y técnica de una reforma que requeriría 30 000 millones de euros y treinta años de obra.
El proyecto europeo, presentado en octubre de 2025, pretende integrar la futura línea de alta velocidad Lisboa‑Madrid en la red continental y, con ello, reforzar la competitividad del tráfico de pasajeros de larga distancia. La iniciativa incluye que la conexión se extienda hasta Francia, creando un eje transfronterizo que, de concretarse, permitiría unir ambas capitales en 2030. En el documento de la Comisión se subraya que la adopción del ancho de vía internacional es clave para lograr esa integración. Sin embargo, el Ministerio de Transportes ha desestimado tres alternativas planteadas por Bruselas: cambiar sólo los corredores europeos, instalar carriles mixtos con “terceros hilos” y la reforma total del ancho ibérico. Cada opción ha sido descartada por su elevado coste, la complejidad de la obra y el riesgo de aislar más de 5 000 km de la red existente.
El origen de la singularidad española se remonta al siglo XIX, cuando tres ingenieros eligieron un ancho de 1,672 mm para favorecer locomotoras de mayor potencia en un territorio montañoso. Esa decisión creó la “excepción ibérica”, que hoy coexiste con el ancho internacional en unos 4 000 km de alta velocidad y con un ancho métrico de 1,210 mm en 1,210 km de vías especiales. Portugal, que comparte la misma medida, también se vio afectado, y la falta de estandarización ha limitado la interoperabilidad entre los sistemas ferroviarios de la península.
El rechazo español tiene consecuencias directas en el mercado ferroviario. Renfe, única operadora capaz de gestionar trenes de ancho variable, podría explotar la disparidad como ventaja competitiva, especialmente en la ruta Madrid‑Lisboa‑Oporto, donde la línea española ya utiliza el ancho internacional y la portuguesa mantiene el ibérico. La compañía ha anunciado la inversión en trenes Avril de ancho variable, lo que le permitiría ofrecer servicios sin transbordo y consolidar su presencia en el corredor luso‑español. A nivel europeo, la postura de España obliga a la Comisión a reconsiderar la viabilidad de una unificación total del ancho de vía y a buscar soluciones que respeten la diversidad técnica sin comprometer la conectividad del continente.