China pone en marcha su acelerador de iones pesados HIAF

Por Redacción ChatAmigos·
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Foto de recurso: Pietro Battistoni / Pexels

El High‑Intensity Heavy Ion Accelerator Facility (HIAF) superó la revisión de aceptación el martes 21 de julio y entró en fase de operación de prueba. Construido por el Instituto de Física Moderna de la Academia China de Ciencias, el complejo se levantó en diciembre 2018 y emitió su primer haz en octubre 2025. El HIAF dispone de una línea de haz de dos kilómetros que combina tres sistemas: un acelerador lineal superconductor que entrega haces intensos de forma continua o pulsada, un sincrotrón que acumula los iones y los lleva a energías mayores, y un anillo de almacenamiento que permite conservarlos mientras se realizan mediciones de precisión. Los encargados del proyecto afirman que es la primera instalación avanzada de investigación con iones pesados que integra esas tres tecnologías. El objetivo principal es reproducir en laboratorio los procesos que originaron los elementos pesados del universo. Los investigadores utilizarán el acelerador para generar núcleos inestables, estudiar su comportamiento y explorar los límites donde la materia nuclear deja de mantenerse unida, con la posibilidad de crear nuevos elementos superpesados. Además, los haces pueden someter a chips, componentes electrónicos y materiales a radiación intensa, simulando los efectos que una partícula energética produciría en el espacio. Este entorno controlado permite evaluar la resistencia y los fallos de dispositivos destinados a satélites o naves antes de su puesta en marcha. En el ámbito médico y de materiales, la energía de los iones puede acelerar la acumulación de daños por radiación en tejidos y en componentes de sistemas nucleares avanzados, así como en futuros entornos de fusión. No se trata de un hospital ni de un reactor generador de electricidad, sino de un recinto donde se verifica qué funciona, qué se degrada y qué necesita rediseñarse. Durante las pruebas iniciales, el equipo completó la puesta en marcha del haz a lo largo de los dos kilómetros en 16 horas, un récord entre instalaciones comparables. Las intensidades pulsadas de iones de oxígeno y bismuto superaron referencias internacionales por factores de tres y siete coma cinco, respectivamente. Los experimentos ya abordaron masas nucleares, producción de haces radiactivos, estructura nuclear e irradiación de materiales, pero el HIAF sigue en fase de pruebas, pendiente de demostrar hasta dónde puede traducir su capacidad en descubrimientos y aplicaciones reales.

Contexto y análisis

El HIAF representa la culminación de una ambiciosa agenda china que, desde la década pasada, ha buscado posicionarse como referencia en la física de altas energías y la investigación nuclear. El proyecto, iniciado en 2018 bajo la tutela del Instituto de Física Moderna de la Academia China de Ciencias, se ha desarrollado en paralelo a otras instalaciones de primer nivel, como el acelerador de protones del Instituto de Física de Altas Energías (IHEP) y el recién inaugurado FAIR en Alemania. La integración de un linac superconductivo, un sincrotrón y un anillo de almacenamiento en una única línea de haz de dos kilómetros constituye, según sus responsables, la primera vez que se combinan esas tres tecnologías en un entorno dedicado exclusivamente a iones pesados. Este diseño permite producir haces de intensidad y calidad sin precedentes, abriendo la puerta a experimentos que replican, en escala de laboratorio, los procesos nucleares que forjaron los elementos más pesados tras las explosiones de supernovas o colisiones de estrellas de neutrones. El interés científico del HIAF trasciende la astrofísica. Al generar núcleos inestables y explorar los límites de la estabilidad nuclear, los equipos chinos aspiran a descubrir nuevas isótopos superpesados, un objetivo que podría redefinir la tabla periódica y ofrecer materiales con propiedades únicas. A nivel aplicado, la capacidad de someter a componentes electrónicos y a materiales de satélites a radiación de alta intensidad responde a la creciente demanda de la industria espacial, donde la fiabilidad frente a entornos radiactivos es crucial para misiones de larga duración. Asimismo, la investigación en daño por radiación tiene implicaciones para la medicina oncológica —por ejemplo, en terapias de ionoterapia— y para el desarrollo de materiales resistentes en futuros reactores de fusión. En conjunto, el HIAF no solo refuerza la presencia de China en la vanguardia de la física de iones, sino que también ofrece una plataforma multidisciplinar que podría influir en sectores tan diversos como la astronomía, la aeroespacial y la energía nuclear.

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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