USS Zumwalt volverá a flota en 2026 con misiles hipersónicos

Por Redacción ChatAmigos·
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Foto de recurso: jason hu / Pexels

El destructor USS Zumwalt, la única unidad de su clase que ya ha completado la fase de modernización, volverá a la Armada estadounidense en septiembre de 2026. La nave llevará cuatro tubos de lanzamiento, cada uno capaz de alojar tres misiles de ataque rápido, alcanzando un total de doce misiles hipersónicos, el primer armamento de este tipo que operará a bordo de un buque de la Marina. La remodelación implica retirar los dos cañones de 155 mm originales para ganar espacio a los lanzadores de misiles. La obra también ha obligado a apagar y reiniciar los sistemas eléctricos críticos, lo que reveló fallos en la compleja red de energía. Durante la instalación de los tubos se retiró más cableado del previsto y se añadió cableado extra para adaptar la nueva configuración, generando 230 000 horas de trabajo no planificado y un sobrecoste de 20 millones de dólares en agosto de 2025. Zumwalt nació como un proyecto de 32 destructores que pretendía combinar un perfil bajo en el radar con un sistema híbrido eléctrico que genera aproximadamente 78 megavatios, comparable a la potencia de un portaaviones nuclear. La Armada le atribuye 58 megavatios de reserva a 20 nudos de velocidad. La complejidad de los sistemas exclusivos provocó una serie de problemas técnicos y operativos que redujeron las capacidades previstas y generaron dudas sobre el papel del buque dentro de la flota. La modernización de los tres destructores de la clase —USS Zumwalt, USS Michael Monsoor y el futuro USS Lyndon B. Johnson— acumula 24 meses de retraso, según la GAO, a pesar de que Zumwalt había alcanzado un 94 % de avance en enero de 2026. La primera prueba de lanzamiento desde el mar, inicialmente prevista para 2025, se ha pospuesto a 2027, y los calendarios de los otros dos buques también se han visto afectados. El nuevo objetivo de Zumwalt es atacar a gran distancia objetivos de alto valor y fuertemente defendidos, una misión más definida que la que carecía en sus primeras versiones. La utilidad del destructor sigue estando limitada por la escasez de misiles hipersónicos, su elevado coste y las dificultades para mantener una clase tan singular. La Marina busca, con esta reconfiguración, dar una utilidad concreta al buque mientras afronta los retos heredados de su diseño original.

Contexto y análisis

El USS Zumwalt, el único de su clase que ya ha concluido la fase de modernización, vuelve a la flota con una configuración que marca un hito para la Armada de EE. UU.: por primera vez un buque de superficie llevará misiles hipersónicos. La decisión de sustituir los dos cañones de 155 mm por cuatro lanzadores, cada uno con capacidad para tres misiles, responde a la necesidad de dotar a la flota de un arma de alta velocidad y alcance que pueda penetrar defensas aéreas cada vez más sofisticadas. El proyecto, que había previsto inicialmente una serie de 32 destructores con un perfil bajo en radar y una propulsión híbrida‑eléctrica de gran potencia, ha sufrido una serie de contratiempos técnicos. La reconfiguración de la red eléctrica, la sustitución de cableado y el trabajo extra necesario han generado más de 230 000 horas de obra no planificada y un sobrecoste de 20 millones de dólares, retrasando la puesta en marcha de los demás buques de la clase. Estos problemas son sintomáticos de la ambición del programa Zumwalt, que buscaba combinar tecnología de vanguardia con una reducción drástica de la firma de radar. La complejidad del sistema híbrido, que entrega unos 78 megavatios y reserva 58 megavatios a 20 nudos, ha provocado fallos que ponen en duda la fiabilidad operativa del diseño. La demora –24 meses según la GAO – y el aplazamiento de la prueba de lanzamiento al mar hasta 2027 limitan la capacidad inmediata de la Armada para integrar los hipersónicos en su doctrina naval. Sin embargo, la incorporación de estos misiles abre la puerta a un nuevo paradigma de ataque naval, en el que la velocidad y la maniobrabilidad podrían compensar las limitaciones de una plataforma que ha costado tiempo y recursos. El impacto será más palpable para las fuerzas de superficie que necesiten contrarrestar amenazas de defensa aérea avanzada, y obligará a los planificadores a reconsiderar tanto el papel del Zumwalt como la viabilidad de futuros destructores de la clase.

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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