EEUU muestra vulnerabilidad en su fuerza cibernética pese al mayor gasto militar

Una comisión del Center for Strategic and International Studies, junto al proyecto Cyberspace Solarium Commission 2.0s, ha publicado un informe que alerta de que el diseño actual de las fuerzas cibernéticas estadounidenses resulta insuficiente para disuadir, competir y combatir en el ciberespacio. El estudio no niega la existencia de especialistas, unidades o capacidad operativa en el Pentágono, pero señala la falta de una organización que concentre la responsabilidad de reclutar, formar y equipar al personal del Mando Cibernético de EE. UU. El diagnóstico parte de la constatación de que, aunque Estados Unidos sigue siendo el mayor gastador militar del mundo, esa inversión no cubre una rama dedicada al ciberespacio. A diferencia de los dominios tradicionales (tierra, mar, aire y espacio), donde existen servicios con responsabilidades centrales, el ciberespacio sigue sin una rama propia. La responsabilidad de la ciberdefensa está repartida entre los cinco servicios del Departamento de Defensa, cada uno con criterios de acceso, planes de carrera, sistemas educativos y modelos de compensación diferentes, lo que genera resultados desiguales e ineficientes. Katherine Sutton, responsable civil de política cibernética y asesora principal en ciber del Pentágono, declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado el 28 de abril de 2026 que existen “importantes dificultades” para captar perfiles adecuados, retener a operadores experimentados frente a ofertas mejor remuneradas del sector privado y ofrecer una formación ágil y especializada. El informe reconoce que el Pentágono ha intentado paliar el problema con CYBERCOM 2.0, iniciativa anunciada en 2025 para reforzar el papel del Mando Cibernético en talento, formación y desarrollo de capacidades, pero considera que la reforma no aborda la cuestión de fondo: la ausencia de una rama militar que genere de forma estable el personal, la preparación y las herramientas necesarias. Los autores del estudio, entre ellos Erica Lonergan de la Universidad de Columbia y el contraalmirante retirado Mark Montgomery, plantean la creación de una Fuerza Cibernética dedicada a organizar, formar y equipar al personal de operaciones ofensivas y defensivas, mientras USCYBERCOM mantendría la responsabilidad de emplear esas capacidades. La propuesta no implica absorber toda la tecnología del Pentágono ni gestionar cada red informática, sino establecer una autoridad única que priorice la generación de la fuerza cibernética. Si el entorno digital se ha consolidado como un dominio de guerra, el informe sugiere que Estados Unidos necesita una rama militar preparada para combatir en él.