Perm, el nuevo submarino nuclear ruso, entrará en servicio este año

Por Redacción ChatAmigos·
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Foto de recurso: Vitali Adutskevich / Pexels

El submarino nuclear ruso Perm, perteneciente a la familia Yasen‑M, iniciará su puesta en marcha antes de que finalice 2026, según la Armada rusa. El buque se diseñará para portar mismisiles de crucero hipersónicos Zircon, una capacidad que Moscú presenta como inédita para una plataforma submarina. El Perm es el sexto buque de los proyectos 885/885M, construido por Sevmash y descrito por Interfax como un submarino de cuarta generación. No se trata de un submarino estratégico para misiles balísticos, sino de una unidad multipropósito capaz de combinar sigilo, guerra antisubmarina, ataque a buques y lanzamiento de misiles de crucero. La Armada ha señalado que las pruebas del Perm deben concluir durante este año y que el submarino reforzará las fuerzas submarinas de la Flota del Pacífico. El misil Zircon, ya probado desde el submarino Severodvinsk, es un crucero hipersónico cuya velocidad extrema reduciría el tiempo de reacción de las defensas y dificultaría su interceptación, sobre todo si el disparo proviene de un submarino difícil de localizar. CSIS ha documentado pruebas de este misil, mientras que RUSI advierte que las prestaciones anunciadas por Moscú no garantizan una eficacia automática. En el contexto de la modernización naval rusa, el Perm forma parte de un plan que incluye la incorporación de más de 20 buques, embarcaciones y lanchas antes de 2026, según el comandante en jefe de la Armada, Aleksandr Moiséyev. El submarino se suma a la ampliación de la flota Yasen‑M, que complementa a los submarinos estratégicos Borei‑A dedicados a la disuasión nuclear. Si el Perm logra integrar de forma operativa los misiles Zircon, Rusia ganará una capacidad de ataque de largo alcance contra buques y objetivos terrestres desde posiciones submarinas difíciles de anticipar. La Armada rusa ha indicado que el submarino pasará a formar parte de la Flota del Pacífico, aunque no ha especificado despliegues, rutas ni misiones concretas. El anuncio subraya la intención de combinar sigilo, alcance y presión naval desde el mar, sin que ello implique por sí solo un cambio decisivo en el equilibrio naval global.

Contexto y análisis

El submarino nuclear **Perm** representa la última pieza de la familia Yasen‑M, una serie de buques de ataque de cuarta generación que Rusia ha ido incorporando desde la década pasada para modernizar su flota de submarinos de superficie. Su construcción en el astillero Sevmash se enmarca dentro de un programa más amplio que, según el propio comandante de la Armada, Aleksandr Moiséyev, prevé la puesta en servicio de más de veinte unidades de diversa tipología antes de 2026. El objetivo de este plan es sustituir a los modelos de la era soviética, mejorar la capacidad de respuesta en el Pacífico y reforzar la presencia rusa en zonas estratégicas como el Mar de Japón y el Océano Índico. A diferencia de los submarinos estratégicos Borei‑A, que están dedicados exclusivamente a la disuasión nuclear, el Perm está diseñado como una plataforma multipropósito: puede operar en modo sigiloso para la guerra antisubmarina, atacar buques de superficie y lanzar misiles de crucero. La novedad más relevante del Perm es su capacidad para portar los misiles hipersónicos **Zircon**, ya probados desde el submarino Severodvinsk. Estos misiles, con velocidades que superan Mach 5, reducen drásticamente el tiempo de reacción de los sistemas de defensa y complican su intercepción, sobre todo cuando el lanzamiento se realiza desde una plataforma submarina difícil de localizar. Si la integración operativa se consolida, Moscú ganará una herramienta de ataque de largo alcance que puede dirigirse tanto a objetivos navales como terrestres, ampliando la zona de amenaza que sus fuerzas submarinas pueden cubrir sin necesidad de acercarse a la costa enemiga. Sin embargo, analistas de centros como CSIS y RUSI advierten que las prestaciones anunciadas por Rusia no garantizan automáticamente una efectividad total; la fiabilidad del sistema de lanzamiento, la capacidad de guía en entornos de alta densidad electrónica y la vulnerabilidad a contramedidas siguen siendo incógnitas. El ingreso del Perm a la Flota del Pacífico tiene implicaciones directas para la seguridad marítima de la región. Países con intereses en el Indo‑Pacífico, como Japón, Estados Unidos y Australia, deberán reconsiderar sus cálculos de defensa antisubmarina, ya que la combinación de sigilo avanzado y misiles hipersónicos eleva el coste de cualquier operación naval frente a la presencia rusa. Además, la posibilidad de desplegar estos misiles desde el fondo del océano refuerza la percepción de que el equilibrio de poder bajo el agua está cambiando, lo que podría impulsar una nueva carrera de tecnologías de detección y neutralización de submarinos.

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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