París descubre la Lutecia bajo la plaza de Notre‑Dame

El departamento de arqueología de la Ville de Paris ha desenterrado, a cuatro metros de profundidad, una secuencia de restos que abarca casi dos mil años, desde la época medieval hasta la ciudad romana de Lutecia, en la explanada que domina la entrada principal de la catedral. La excavación, iniciada a principios de 2026, forma parte del proyecto de remodelación que transformará esa zona en una plaza sombreada con 160 árboles y una lámina de agua, previsto para completarse en 2028. Los arqueólogos han recuperado jarras, copas, cerámicas y una moneda del siglo IV con la efigie del emperador Constantino. Entre los hallazgos destacan fragmentos de cerámica con tenues marcas rojizas que aún no han sido descifrados. La conservación de varios objetos es notable: gran parte proviene de letrinas y basureros medievales cuyo relleno blando amortiguó los impactos, preservando piezas completas. Asimismo, se documentó un umbral romano reutilizado como piedra de pavimento en una calzada. El trabajo se enmarca en la acción preventiva del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP), que asumió la supervisión de los alrededores de la catedral tras el incendio de 2019. La excavación del parvis se integra en un programa más amplio en la Île de la Cité, que incluye también intervenciones en el Hôtel‑Dieu y la Cour du Mai del Palacio de Justicia. La metodología preventiva permite que, antes de iniciar la obra pública, se documente la historia subterránea de la ciudad. Este descubrimiento aporta una visión capa a capa del pasado parisino, revelando una densa capa de ocupación romana de los siglos IV y V, así como restos medievales de fosas de grano merovingias y carolingias (siglos VI‑X). La revelación de la Lutecia enriquece el patrimonio que se preservará en el centro de arqueología municipal, donde se está transfiriendo todo el material excavado. Aunque la investigación depende del calendario y el presupuesto del proyecto urbanístico, el hallazgo muestra cómo la planificación de espacios verdes y la arqueología preventiva pueden coexistir, ofreciendo a la ciudadanía una nueva plaza que, además de embellecer la zona, narra la historia profunda de París.