Europa critica a Sánchez por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta

El Gobierno de Pedro Sánchez recibió ayer fuertes reproches de varios socios de la Unión Europea por su política migratoria y la laxitud frente a la crisis de Ceuta. La primera voz del clamor fue la italiana Georgia Meloni, que amenazó con suspender el tratado Schengen con España y endurecer los controles en los viajeros entre ambos países. A medida que avanzaba la jornada, Finlandia, Suecia, Austria y Dinamarca se fueron sumando al argumento, aunque con distinta intensidad. Italia, tras la amenaza inicial, confirmó que aplicaría la medida anunciada: los ciudadanos que viajen en avión o barco desde España a Italia deberán presentar pasaporte para entrar en territorio italiano. En un comunicado, el Ministerio del Interior italiano señaló que también había acordado con Francia reforzar los controles a lo largo de la frontera franco‑italiana para impedir el cruce irregular de inmigrantes. La medida se presenta como un gesto político de repudio, ya que Ceuda y Melilla están fuera del área Schengen y, al salir de esas ciudades autónomas, se realizan controles de identidad. Meloni, en su cuenta de X, afirmó que Italia “no se quedará de brazos cruzados” y que los organismos competentes están preparados para intervenir, incluso con la suspensión del espacio Schengen para España. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, sostuvo que las imágenes que llegan desde Ceuta demuestran lo errónea que es la decisión del Gobierno de Madrid de otorgar la ciudadanía española a más de 500 000 inmigrantes irregulares, pues incentiva el tráfico de seres humanos. La ministra de Interior finlandesa, Mari Rantanen, acusó a España de haber fracasado por completo en la protección de la frontera exterior del espacio Schengen y pidió que todos los países europeos apoyen la propuesta de Meloni, advirtiendo que los que no cumplan su obligación no podrán ser miembros de Schengen. El primer ministro polaco, Donald Tusk, añadió que España debe tomar ejemplo de Polonia para que Schengen sobreviva, recordando las medidas adoptadas contra la migración ilegal, como el endurecimiento de la ley de asilo y la construcción de barreras en la frontera con Bielorrusia, y exigió que Marruecos readmita a los migrantes ilegales de forma inmediata.