Migración masiva a Ceuta: 60 000 cruzan a nado y 67 mueren en la ola

En los últimos días, 60 000 personas cruzaron a nado la frontera entre Marruecos y España para llegar a Ceuta; al menos 67 fallecieron en el mar. La oleada provocó una respuesta inmediata de los gobiernos europeos: Francia reforzó la presencia policial en los pasos pirenaicos, Italia impuso 30 días de controles a las llegadas desde España y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pidió suspender el espacio Schengen para el enclave español. La normativa bilateral de readmisión de 1992 obliga a Marruecos a devolver a España a nacionales de terceros países que ingresen de forma irregular, lo que convierte al país en un actor decisivo en cada oleada migratoria. Además, el Tribunal Supremo dictaminó el 8 de julio que las devoluciones en caliente son legales para quienes escalan la valla, pero ilegales para quienes llegan nadando, una distinción que las mafias de tráfico han explotado para atraer a jóvenes, como el relato de un adolescente de 16 años que nadó 12 horas tras ver videos en redes sociales. En mayo de 2021, más de 10 000 personas ingresaron a Ceuta tras la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali; diez meses después, Madrid avaló la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental, usando la migración como moneda de cambio. El presidente español, Pedro Sánchez, viajó a Argel el 20 de julio y, el 30 de julio, se produjo la nueva oleada de cruces. Cada cruce implica una cadena de decisiones que afecta tanto a los migrantes como a los países involucrados, evidenciando la compleja interdependencia entre políticas de frontera, legislación judicial y actores ilícitos que facilitan la travesía.