Margarita Robles recibe protestas y lágrimas en su tenso recibimiento en Ceuta

La ministra de Defensa, Margarita Robles, llegó este miércoles a la plaza del Ayuntamiento de Ceuta para reunirse con el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, en medio de la tensión provocada por la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos. Al descender del vehículo, varios ciudadanos expresaron su rechazo a la gestión del Gobierno ante la situación migratoria, gritando reproches desde distintos puntos de la plaza. Una mujer, situada frente a la ministra, le lanzó insultos, entre ellos “sinvergüenza”, y permaneció en el lugar sin que los agentes intervinieran para apartarla. Robles la miró fijamente, asintió en algún momento y siguió su camino hacia el interior del Ayuntamiento sin entablar una discusión. El ambiente contrastó con otros episodios más cercanos. Un ciudadano se acercó a la ministra y mantuvo una conversación tranquila y educada; Robles se detuvo para escucharle durante unos instantes. Poco después, una anciana, visiblemente emocionada, se acercó llorando y repitió: “Tengo mucho miedo”. La ministra intentó tranquilizarla mientras otras personas le ofrecían agua. Estas escenas se producen mientras Ceuta afronta las consecuencias de la llegada de un elevado número de personas en los últimos días, lo que ha obligado a desplegar recursos policiales y militares y a movilizar a las administraciones públicas. En las protestas se escucharon afirmaciones sobre la actuación del Ejército que no coinciden con lo comprobado en el terreno, como la supuesta permanencia de militares “atados de pies y manos” durante 48 horas en los cuarteles. El despliegue en la frontera del Tarajal comenzó el mismo día de la llegada masiva y el Ejército llegó a las instalaciones alrededor de las seis de la tarde. El recibimiento de Robles mostró la fuerte presión social que recae sobre la ciudad tras varios días de llegadas masivas. Las protestas contra el Gobierno conviven con ciudadanos que trasladan sus temores directamente a la ministra y con personas que expresan su miedo ante la crisis, evidenciando la complejidad de gestionar la entrada de personas, la atención a menores, la seguridad y el funcionamiento de los servicios públicos en Ceuta.