Gobierno se resigna ante el portazo francés a Renfe

El ministro de Transporte reconoce que la presión en Bruselas para que Francia agilice el ingreso de la operadora ferroviaria española no ha sido suficiente. Después de 13 años de bloqueo, el Gobierno parece haberse resignado a que la expansión del operador ferroviario español por Francia esté atascada. El sueño de Renfe se aleja cada vez más. La expansión del operador ferroviario español por Francia ha encontrado numerosos obstáculos a lo largo de los años. En 2013, se inició una alianza con la compañía estatal francesa SNCF, pero la matriz gala mantuvo un dominio en su propio mercado ferroviario, mientras que su filial de bajo costo, Ouigo, comenzó a operar con total libertad en los corredores españoles en mayo de 2021. Esto consolidó una asimetría que no benefició a Renfe, que hoy sigue operando de forma autónoma solo en el sur de Francia, limitándose a las líneas de Lyon y Marsella. La presión ejercida desde Bruselas para agilizar la liberalización de las redes ferroviarias en Francia no ha tenido resultados positivos para España. El ministro ha denunciado la falta de avance en la homologación del tren Talgo S106 y ha acusado a París de dilatar el proceso. Además, el fabricante de trenes ha mantenido atrasos en la entrega de sus trenes, lo que ha resultado en una multa impuesta por Renfe. A pesar de esto, el ministro reitera sus intenciones de homologar las series de trenes para poder trabajar en Portugal, que está en vías de desarrollar su red de alta velocidad. El país luso es considerado un territorio más accesible para Renfe, y el ministro ha considerado que será un lugar donde podrán trabajar de manera más cómoda. La crisis reputacional que está padeciendo la red ferroviaria española tras encadenar múltiples incidencias técnicas ha debilitado la posición del ministro. La pérdida de usuarios de Alta Velocidad ha sido un golpe para la empresa. A pesar de esto, el ministerio evita dar el portazo definitivo y reitera el compromiso de tener listas ambas conexiones para el futuro, condicionando el éxito del plan a que París acceda a los trenes españoles y Portugal acelere el desarrollo de sus infraestructuras.