El streaming retrasa el gol de España: por qué la señal llega tarde

Por Luis Sánchez·Redacción ChatAmigos·
A congested highway with cars and trucks in a traffic jam during daylight.
Foto: Pixabay / Pexels

Durante el Mundial, muchos espectadores escucharon el grito del gol antes de verlo en la pantalla de sus móviles o televisores conectados a internet. La diferencia se hizo evidente en los patios y terrazas donde la TDT mostraba la jugada con varios segundos de antelación a la aplicación de streaming de Movistar Plus+. El retraso impactó a los que seguían el partido en tiempo real y generó discusiones entre vecinos.

La televisión tradicional emite la señal con un margen de entre cinco y diez segundos, un colchón que permite cortar contenidos inapropiados sin que el público perciba interrupciones. En cambio, el streaming recorre una cadena más larga: captura, codificación, transcodificación, distribución mediante CDN y, finalmente, decodificación en el dispositivo del usuario. Cada fase añade tiempo; la transcodificación aporta unos cinco segundos de media, mientras que la latencia de red y el búfer del reproductor completan un retraso total de entre 25 y 40 segundos desde la jugada hasta la pantalla, según cálculos de la empresa CDN77. Los protocolos HLS y DASH fragmentan el vídeo en bloques de dos a diez segundos y almacenan varios fragmentos por adelantado para evitar cortes, lo que prioriza la fluidez sobre la inmediatez.

Este comportamiento no es nuevo. En la última Eurocopa, muchos aficionados recibieron la notificación del gol en el móvil antes de verla en streaming, y el combate de boxeo entre Mike Tyson y Jake Paul experimentó problemas de carga y desfase similares. La televisión por antena, al compartir un único desfase homogéneo entre todos los receptores, evita esas discrepancias. Sin embargo, la presión por reducir la latencia está impulsando nuevas versiones de los protocolos, como LL‑HLS y LL‑DASH, que pueden acortar el retardo a entre dos y cinco segundos. Sky Sports ha anunciado una mejora de 20 segundos en su canal principal, y la BBC ya prueba la transmisión de baja latencia en iPlayer, aunque su adopción masiva sigue siendo costosa y técnicamente compleja.

Para los espectadores que no quieren perderse el gol, la solución más fiable sigue siendo la antena: sin depender de la infraestructura de internet, la señal llega casi al instante. Mientras tanto, la industria trabaja en versiones de baja latencia que podrían equilibrar calidad, estabilidad y rapidez, ofreciendo en el futuro una experiencia de visualización tan sincronizada como la tradicional.

Contexto y análisis

El retraso que experimentan las plataformas de streaming frente a la señal de la TDT tiene su origen en la arquitectura de distribución de contenidos digitales. Cada paso –captura de la imagen, codificación, transcodificación, envío a través de redes de distribución de contenidos (CDN) y la posterior decodificación en el dispositivo del usuario– añade segundos al proceso, de modo que el tiempo total puede alcanzar entre 25 y 40 s. En la televisión tradicional, el margen de cinco a diez segundos se reserva principalmente para posibles cortes por contenido inadecuado, lo que garantiza una transmisión prácticamente simultánea en todos los receptores. Esta diferencia se hizo patente durante el último Mundial, cuando los aficionados que seguían el partido por streaming recibieron la notificación del gol antes de poder verlo, generando molestia y debates en los patios y terrazas.

El fenómeno no es aislado; episodios similares se registraron en la Eurocopa y en la transmisión del combate entre Mike Tyson y Jake Paul, lo que evidencia una brecha estructural entre la emisión lineal y la entrega bajo demanda. Para los operadores de televisión, la latencia del streaming plantea un reto en la gestión de la experiencia del usuario y en la competitividad frente a la TDT, que sigue ofreciendo una respuesta más inmediata. Además, la diferencia de tiempo afecta a la publicidad y a los servicios de interacción en tiempo real, que dependen de una sincronía estrecha con la acción deportiva. La presión por reducir ese desfase está impulsando la adopción de versiones de bajo retardo de los protocolos HLS y DASH (LL‑HLS, LL‑DASH), que prometen recortes a dos‑cinco segundos; si logran una implementación generalizada, la brecha podría cerrarse, favoreciendo la

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

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