Marlaska admite retraso del muro flotante en Ceuta mientras el Gobierno evita responsabilidades

El ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, confirmó que la llegada masiva de unas 72 000 personas a Ceuta la semana pasada se produjo sin alerta previa del CNI. En una comparecencia sostuvo que no recibió ningún aviso de los servicios de inteligencia españoles ni de otros países de la UE, y que la instalación de la barrera flotante se realizó sólo después de la “avalancha”. Según el propio ministro, la administración había anticipado un posible aumento de entradas irregulares, como ocurre en otras temporadas estivales, y había evaluado la colocación de una barrera neumática seguida de una segunda de boyas. La sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que prohibió las devoluciones en caliente de personas que llegan nadando a la costa española, “fomentó” el repunte de llegadas antes de que se pusiera en marcha la solución propuesta. El ministro también cuestionó implícitamente la capacidad del CNI para prever el éxodo migratorio, aunque mantuvo su “confianza” y “reconocimiento” al trabajo del servicio de inteligencia adscrito a Defensa. La ministra de Defensa, Margarita Robles, evitó entrar en polémicas, asegurando que todos los departamentos de inteligencia realizan “un trabajo excepcional”. Ninguno de los dos cargos aceptó responsabilidad directa por la crisis, y el Gobierno central busca “liquidar la crisis sin asumir ninguna responsabilidad”. El episodio se produce tras la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Ceuta el 31 de julio, cuando calificó el cruce masivo como “un ataque a la integridad de España”. Sánchez anunció la instalación de una frontera marítima física y, menos de 24 horas después, se desplegó una estructura hinchable de 500 metros de longitud y entre 30 y 70 centímetros de altura entre Ceuta y la costa marroquí.