Robots suicidas ucranianos amplían su uso con minas y explosivos

Por Redacción ChatAmigos·
Imagen de recurso de la sección de tecnología: Robots suicidas ucranianos amplían su uso con minas y explosivos
Foto de recurso: Denys Mikhalevych / Pexels

En el cuartel subterráneo de la NC13, en el noreste de Ucrania, la 3.ª Brigada de Asalto Independiente fabrica y despliega robots terrestres no tripulados (UGV) que pueden recorrer hasta cincuenta kilómetros y llevan cargada una mina antitanque, según indica el ingeniero militar Govorun. Estas unidades, descritas como “pequeños artilugios sobre ruedas”, se emplean como kamikazes en asaltos contra posiciones enemigas. Los UGV de la NC13, creados en 2024 bajo el mando de Mykola Makar Zinkevych y su lugarteniente Bar, cuentan con dos compañías: una con robots suicidas y otra con máquinas equipadas con ametralladoras y lanzagranadas. Cada mes se preparan entre setenta y cien de estos robots, y en los últimos dos meses han acumulado dos mil horas de misión. En una operación reciente, un robot enviado con una mina antitanque de treinta kilos destruyó un búnker y obligó a dos soldados rusos a rendirse, llevándolos hasta las filas ucranianas. Otro UGV con ametralladora sostuvo una posición durante cuarenta y cinco días en el invierno pasado. Desde su introducción en 2024, los UGV han pasado de tareas logísticas y evacuación de heridos a desempeñar roles de asalto, reduciendo la necesidad de infantería en los enfrentamientos. Ucrania busca duplicar su producción, con la meta de fabricar cincuenta mil máquinas este año, aunque sigue siendo una fracción frente a los siete millones de drones aéreos que el Ministerio de Defensa estima generar. La capacidad de los robots para desplazarse largas distancias y portar hasta medio centenar de kilos de explosivo los convierte en una herramienta clave en la estrategia bélica del país.

Contexto y análisis

En el frente oriental, la evolución de los robots terrestres no tripulados (UGV) de la 3.ª Brigada de Asalto Independiente revela una adaptación táctica que va más allá de la mera sustitución de tareas logísticas. Desde su creación a principios de 2024, los UGV han pasado de transportar suministros y evacuaciones de heridos a desempeñar funciones de asalto directo, convirtiéndose en “kamikazes” capaces de recorrer hasta cincuenta kilómetros con una carga explosiva de hasta medio centenar de kilos. Este cambio responde a la necesidad de reducir la exposición de la infantería a fuego enemigo, una prioridad que ha cobrado relevancia tras los intensos combates de los últimos meses y la escasez de recursos humanos en la zona de la NC13. La reciente operación en la que una unidad con una mina antitanque destruyó un búnker y obligó a la rendición de dos soldados rusos ilustra el potencial de estos dispositivos para romper líneas defensivas sin poner en riesgo a tropas propias. El proyecto, liderado por Mykola Makar Zinkevych y su lugarteniente Bar, muestra una capacidad de producción que oscila entre setenta y cien unidades mensuales, acumulando ya dos mil horas de misión en solo dos meses. Aun con esa cifra, la ambición ucraniana de alcanzar cincuenta mil máquinas en el año revela una brecha significativa frente a la escala de los drones aéreos, estimados en siete millones por el Ministerio de Defensa. Sin embargo, la singularidad de los UGV radica en su autonomía y en la posibilidad de operar en terrenos donde los sistemas aéreos resultan vulnerables, como zonas boscosas o urbanas con cobertura limitada. El uso de estos robots no solo altera la dinámica del combate terrestre, sino que también plantea desafíos para la defensa rusa, que deberá desarrollar contramedidas específicas para detectar y neutralizar amenazas de bajo perfil que pueden acercarse a gran distancia antes de detonar. En términos estratégicos, la incorporación masiva de robots suicidas y de plataformas armadas con ametralladoras o lanzagranadas supone un nuevo eje de la guerra híbrida en la región. La capacidad de mantener una posición durante cuarenta y cinco días, como demostró un UGV en el invierno pasado, sugiere que Ucrania está construyendo una capa de resistencia persistente que complementa sus ofensivas aéreas. Para los observadores internacionales, el desarrollo de esta tecnología subraya la rapidez con la que los conflictos modernos incorporan soluciones robóticas, obligando a los actores militares a reconsiderar tanto la doctrina operativa como la normativa ética que rodea el uso de sistemas autónomos letales.

Análisis de la redacción de ChatAmigos.

Comenta esta noticia en el chat

Debate sobre tecnología en tiempo real con miles de usuarios, sin registro.

Más noticias de Tecnología

Ver todas las noticias de tecnología
← Volver a todas las noticias

También te puede interesar