Clipper Endeavor, el DC‑4 de Pan Am hundido en 1952, hallado tras 74 años

El 2 de junio de 2026 se localizaron los restos del avión Clipper Endeavor, un Douglas DC‑4 de Pan American World Airways que desapareció frente a Puerto Rico en 1952. La búsqueda contó con la Air/Sea Heritage Foundation, Deep Sea Vision y el programa ‘Expedition Unknown’, que empleó un vehículo submarino autónomo con sonar para detectar dos grandes secciones del fuselaje a unos 600 metros de profundidad. La posterior inspección fotográfica confirmó la identidad del pecio gracias al emblema alado de Pan Am que aún era visible. El vuelo había partido de San Juan a las 12 h 11 el 11 de abril de 1952 con 64 pasajeros –incluidos seis bebés– y cinco tripulantes a bordo. Tras el despegue, el motor número 3 falló y la tripulación intentó regresar al aeropuerto. En esa maniobra el motor número 4 empezó a funcionar de forma irregular y perdió parte de su potencia. Nueve minutos después del arranque, el avión amerizó frente a la costa de la isla y, en menos de tres minutos, desapareció bajo el agua mientras las olas alcanzaban entre tres y 4,6 metros. Los 69 ocupantes sobrevivieron al impacto, pero el rápido hundimiento provocó una evacuación contrarreloj. Los pasajeros no habían recibido información previa sobre la ubicación ni el uso de los chalecos salvavidas. Tras el amerizaje, los auxiliares tuvieron que gritar que los chalecos estaban en los respaldos de los asientos mientras la aeronave se hundía. El Civil Aeronautics Board también señaló que las balsas estaban concentradas en un compartimento de difícil acceso, lo que complicó aún más la evacuación. Al final, sobrevivieron los cinco tripulantes y 12 pasajeros; los demás 52 pasajeros fallecieron. El mismo organismo había detectado, el día anterior al accidente, problemas en el motor número 3, hallando partículas metálicas durante su revisión. Concluyó que el motor debía haber sido sustituido y atribuyó la causa probable tanto al mantenimiento inadecuado como a las decisiones tomadas durante la emergencia, al intentar recuperar el ascenso sin emplear toda la potencia disponible. El Civil Aeronautics Board citó el accidente al proponer que los pasajeros recibieran información oral sobre los equipos de emergencia, que se demostrara el uso de los chalecos salvavidas y que el acceso a las balsas fuera más sencillo. Estas recomendaciones sentaron las bases de los protocolos actuales, que ya no se limitan a disponer del equipo, sino a instruir a los viajeros en su empleo. El descubrimiento del avión, tras 74 años bajo el mar, recuerda que las lecciones de aquel vuelo siguen protegiendo a los pasajeros de hoy.