La deuda de 132 000 millones de marcos oro de Alemania se cerró 91 años después de Versalles

En 1919 Alemania aceptó pagar 132 000 millones de marcos oro como reparaciones de la Primera Guerra Mundial. El último desembolso, de 69,9 millones de euros, se realizó el 3 de octubre de 2010, veinte años después de la reunificación alemana. El tratado de Versalles fijó la cifra en 1921, después de que inicialmente se llegara a considerar una suma de 269 000 millones de marcos. Francia, principal beneficiaria, pretendía limitar el futuro militar de Alemania mediante una carga económica enorme. El economista John Maynard Keynes criticó el acuerdo, advirtiendo que una obligación tan pesada a una economía debilitada podía desestabilizar a Europa. Durante la década de 1920 la República de Weimar intentó retrasar y reducir los pagos. Los aliados aceptaron reestructuraciones como el Plan Dawes (1924) y el Plan Young (1929), que redujeron las obligaciones y establecieron nuevos mecanismos de financiación. Sin embargo, el resentimiento generado por la percepción de que los vencedores exprimían a Alemania alimentó la narrativa nacionalista que Hitler explotaría después. La Gran Depresión y el crack de Wall Street de 1929 hicieron prácticamente imposible mantener el sistema de reparaciones. En 1931 el presidente estadounidense Herbert Hoover impulsó una moratoria de un año sobre las deudas internacionales. La Conferencia de Lausana (1932) intentó liquidar casi todas las reparaciones restantes, y cuando el nazismo llegó al poder en 1933 el mecanismo estaba prácticamente desmantelado; Alemania había abonado solo una fracción de la suma original. Para afrontar la deuda, Alemania había recurrido a préstamos internacionales vinculados a los planes Dawes y Young. Cuando esas reparaciones dejaron de funcionar, los bonos y sus intereses persistieron. En 1953 el Acuerdo de Londres sobre la Deuda Alemana reorganizó las obligaciones pendientes y aplazó parte de los intereses hasta una hipotética reunificación. Cuando la reunificación ocurrió el 3 de octubre de 1990, la obligación se reactivó y se estableció un periodo de veinte años para liquidar los intereses pendientes, culminando con el pago final en 2010.